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Presencia ejecutiva
Te dijeron que necesitas más peso. Nadie te dijo qué cambiar.
Es el feedback más habitual en puestos sénior y el menos útil, porque nombra una percepción en vez de una conducta. La conducta que hay debajo es casi siempre mecánica.
Por qué ese feedback vuelve siempre
Hasta cierto punto te promocionan por lo que entregas. Por encima de ahí te promocionan por lo que una sala concluye de ti en diez minutos, y nadie te dice que esa conclusión se está sacando de cómo suenas y no de lo que sabes.
Así que el feedback llega como etiqueta. Presencia. Peso. Madurez directiva. Describe el efecto y nunca la causa, y por eso dos años intentando tener más confianza no cambian nada.
Y casi nunca viene con ejemplos, porque quien te lo dijo oyó algo y tampoco supo ponerle nombre.
Qué está leyendo la sala de verdad
Cuatro cosas, y todas son físicas. Dónde se apoya la voz, porque una voz colocada alta se lee como urgencia y no como peso. Si haces pausa, porque una voz que nunca para le está diciendo a la sala que le preocupa que la interrumpan.
Qué hacen tus finales de frase, porque un final que se levanta convierte una decisión en una petición, y un final que se apaga convierte una recomendación en una ocurrencia.
Y qué les pasa a esas tres cosas cuando alguien te rebate. Ese es el momento que la sala está evaluando de verdad, y es el momento que casi nadie ha entrenado.
Qué cuesta dejarlo como está
La sala se va con quien sonó más seguro. Eso es un mandato que se fue a otro sitio, una promoción que se llevó el otro directivo, un cliente que eligió la firma que dio más tranquilidad.
Casi nunca aparece como feedback, porque nadie en esa sala sabe por qué se inclinó hacia un lado. Y por eso puede durar años mientras tus números siguen estando bien.
Por qué esto no es coaching de confianza
No te falta confianza. Has estado en un comité de dirección y has cerrado cosas que importaban. Lo que pasa es que bajo presión la respiración sube, la voz se va con ella, y la sala oye algo que tú no querías mandar.
El trabajo de mentalidad apunta a la capa equivocada. Cuando notas los nervios, el aire ya se te ha subido al pecho. Arreglas la mecánica y los nervios suelen bajar solos, porque el instrumento deja de darte sorpresas.
Cómo lo trabajamos
Primera sesión, sesenta minutos, sobre una situación real o una grabación tuya en una reunión de verdad. Te digo cuál de las cuatro es. Suele ser una, no cuatro.
Después de seis a doce sesiones sobre tus salas: el comité al que presentas, la conversación que sabes que viene, el proceso de marzo. Grabado al principio y otra vez más adelante, para que oigas las dos seguidas en vez de creerme a mí.
Si resulta que el problema es tu mensaje y no tu entrega, te lo digo en la primera hora y te has ahorrado un programa.
Un comité, una vista, una presentación a inversores, un proceso de promoción, un equipo que no está llegando. Sin formulario y sin llamada de descubrimiento, y contesto en dos días laborables. Si ya tienes una grabación tuya en una reunión real, mándala y te digo lo que oigo.